Su siembra se realiza en invierno, por lo que el garbanzo permanece en el suelo una larga temporada más que el garbanzo tradicional de primavera, el cual se siembra a finales de Abril, primeros de Marzo, aunque se recoge a la vez que el de invierno. Esto hace que la planta se desarrolle de una forma diferente, obteniendo más aguas y nutrientes debido al desarrollo de su raiz, lo que otorga a estos garbanzos una suavidad y gusto característicos.